Ciertamente el cuerpo (y la mente) humana tienen límites finitos, pero es aún más cierto que éstos están ahi para romperlos, o morir en el intento. Hace unos años para mi hubiera sido impensable correr 21 kilómetros, ahora es impensable no hacerlo. La destrucción de este límite me ha llevado a ver las cosas de otra forma... Y eso me ayudó en esta oportunidad! La bella ciudad de Bogotá está casi al triple de altura sobre el nivel del mar que mi hermosa Caracas, y es evidente cuando uno llega que el aire es diferente, reconforta el alma pero empobrece los pulmones... Menos oxígeno (muuuuucho menos oxígeno!) dificulta la tarea de correr 21 kilómetros, a niveles que (al menos para el antiguo yo) harían reconsiderar la decisión de correr... Pero ahora eso es una ventaja, forzar al cuerpo te hace sentir más vivo, más cápaz y más vulnerable... Casi 2700 metros sobre el nivel del mar te acerca a las estrellas, y el esfuerzo purifica el alma...
La amabilidad, cortesía y hermandad del pueblo colombiano quedó absolutamente comprobada en este viaje, esta vez sin derecho a réplica... Mientras corría por las bellas calles de Bogotá, con mi camisa vinotinto, con mi bandera gigante en la espalda como una capa, toda Colombia testigo de la competencia me alentó, cada palabra me regaló un paso (que me hizo falta!)... Es maravilloso saber que la hermandad entre dos pueblos como los venezolanos y colombianos está a un nivel superior que cualquier trivialidad política, porque los hermanos siempre se quieren aunque los padres peleen =) Esto me da esperanza...
Para mi fue además un experiencia familiar perfecta: por primera vez mis padres salían en un viaje al exterior, y fue un honor haber servido de guía a ese par de especímenes! En una suerte de inversión de roles, donde yo era el padre y ellos los hijos, vacilamos sin parar por toda Bogotá, caminamos más de lo debido, nos mojamos con la fría lluvia de Colombia, contemplamos la belleza que está dentro de esa gente, hicimos (a veces injustas) comparaciones con nuestra propia tierra... En lo deportivo me siento orgulloso de lo realizado: completé en buena forma los 21 km en 1 hora 46 minutos, 47 segundos, lo que representa una leve mejora en mi mejor tiempo en la Media Maratón... Nada mal considerando los 2700 msnm =) llegué en la posición 1556 de 15000 almas, así que el primer 10% de la carrera!!!! Fue un gusto ver a tantos venezolanos corriendo también, todos ganadores por desafiar sus propios límites a correr sin miedo!